360 grados.


Existen momentos en los que hacemos valoración de nuestra vida y nos damos cuenta de que hay aspectos de ella que no nos gustan, que detestamos o que, simplemente, no nos resultan satisfactorios. Puede ser el trabajo, nuestra relación de pareja, el modo en el que nos relacionamos con los demás y un largo etc.

Ante este hecho, la mayoría de nosotros se dedica a buscar a quien culpabilizar de esta situación, y, si no lo encontramos, nos quejamos de nuestra mala suerte. Y pocas veces nos damos cuenta de que, aunque siempre hay circunstancias que no podemos controlar, está en nuestra mano, si no cambiar nuestra situación, sí hacer lo posible para que sea más llevadera. Para ello, tenemos que hacernos responsables de nuestra vida, tomando el control de la misma, aunque a veces nos asuste. La pregunta es ¿por dónde empezar?

Deja de buscar culpables.

Profesor eres tu mismo


En la universidad, siempre quedamos a la espera de la nota que el profesor ponga al examen que hemos hecho. En cambio, en la escuela de la vida, tú eres tu maestro, en tanto que lo importante, siempre, es que tú te sientas bien contigo mismo, tranquilo por aquello que has hecho. Esto que resulta muy fácil de decir en la teoría, no es tan sencillo en la práctica. Así queda de manifiesto en los casos de personas que tienen una baja autoestima, no se perdonan errores del pasado, o son excesivamente exigentes consigo mismas.

Ser tu propio maestro, en ocasiones, puede llevarte a perder la objetividad. Pero recuerda, que en la escuela de la vida, todos los días aprendes algo nuevo.

Eliminalos Pensamientos Negativos


n muchas situaciones de nuestra vida, especialmente aquellas que nos producen más ansiedad, miedo o intranquilidad, es habitual que nos asalten pensamientos que no podemos dominar y que hacen que ese miedo o esa ansiedad se disparen hasta hacerse totalmente incontrolables. Estos pensamientos son automáticos, es decir, aparecen casi sin que nos demos cuenta y una vez que comienzan es casi imposible dominarlos.

Para lograrlo y así rebajar el nivel de ansiedad en nuestras vidas, la psicología utiliza la denominada restructuración cognitiva, es decir, un cambio en dichos pensamientos, y algunas de esas técnicas las podemos emplear en nuestro día a día para facilitarnos mucho la vida a nosotros mismos.

Identifícalos

Darnos cuenta de cuándo nos ocurre esto es esencial, ya que nos permitirá combatirlos antes de que nos invadan totalmente. No suele ser sencillo, especialmente cuando llevamos mucho tiempo experimentándolos, pero con un poco de práctica podemos hacerlo.

Para ello, debemos hacernos conscientes de qué estábamos pensando en el momento en que comenzamos a sentir ansiedad, especialmente si ésta se muy alta o se acerca al nivel de pánico. Tendremos que ser muy observadores, porque normalmente es un pensamiento muy rápido, apenas telegráfico como “ha tenido un accidente”, “me voy a desmayar”, “voy a hacer el ridículo”, etc. Este simple pensamiento desencadena toda la emoción posterior. Al hacer conscientes dichos pensamientos, es más fácil luchar contra ellos.

Actitud = Felicidad


Cómo tener la actitud adecuada

La felicidad se crea en primer lugar, a partir de la actitud. Para ser realistas, es importante precisar que nadie puede esperar tener un cambio de actitud en un mes, porque se trata de un trabajo personal a largo plazo. El primer paso es analizar los límites: ¿Qué es lo que no te permite ser feliz aquí y

ahora? Existen muchas opciones, por ejemplo, exceso de perfeccionismo, pensar demasiado en el pasado o por el contrario, adelantarte al futuro, pocas habilidades sociales, falta de empatía…

Cada persona tiene que poner su punto de atención sobre su área de mejora para poder avanzar. Los cambios, siempre suponen esfuerzo: nadie puede esperar crecer como persona por arte de magia, sin hacer nada.

Power


A menudo nos sentimos que no valemos tanto como los demás, que los demás tienen más derecho al éxito o a la felicidad que nosotros porque no tenemos sus virtudes, cualidades, inteligencia, donde gentes y otras tantas cualidades que les atribuimos y que nos negamos a nosotros mismos.
Este sentimiento de poca valía hace que nos pasemos el tiempo intentando contentar a todo el mundo, intentando obtener siempre una valoración positiva por parte de los demás. Nunca nos preguntamos cómo nos sentimos nosotros con respecto a cómo estamos actuando, sino esperamos siempre el juicio de los demás para saber cómo lo estamos haciendo. Con esta actitud, sin darnos cuenta, estamos otorgando a los demás el poder y el derecho de que nos juzguen y decidan ellos si valemos o no.

Permiso.Adulto,Niño y Padre de Eric Berne


Segùn el modelo transaccional, creado por el psiquiatra Eric Berne,la estructura de la personalidad se podría deconstruir en tres estados màs o menos autónomos:el del Padre Interno, el del Adulto y el del niño libre. Dice Berne que , debido a esta estructura tan particular, los mandatos recibidos en la infancia perdoran en nosotros y siguen condicionàndonos aunque intelectualmente los cuestionaremos,pues nos hablan desde la figura introproyectada de nuestros padres.

Amor Trascendental


El amor es un sentimiento que muchas veces se reduce y se etiqueta a todo aquello que tiene que ver con la relación de pareja, cuando en realidad, el amor es dar. En este contexto, cada persona se da y se entrega a una causa diferente. Por ejemplo, existen personas que cuidan de un enfermo dependiente y dedican prácticamente, las 24 horas del día a su atención ante la falta de recursos y de apoyos. Conviene recordar hoy que se celebra el Día Internacional del Alzheimer, que muchas veces, el entorno se siente solo ante una misión tan difícil. Pero el amor en su sentido trascendental también lo ponen en práctica todos aquellos que siguen amando de verdad a una persona a pesar de su ausencia. Por ejemplo, este es el caso de las personas que han quedado viudas y se esfuerzan por mantener vivo el recuerdo del ser amado. Alguien no muere mientras forma parte de tu vida y de tu mundo. Por ello, puedes seguir alimentando la semilla de ese ser que dejó huella en tu vida.

Escuchar la Cultura Oriental


Más allá de la crisis económica, en occidente tenemos un claro vínculo con el consumo y con el materialismo. Es decir, se ha cometido el error de dar más peso al tener que al ser como si la identidad de una persona tuviese más que ver con sus propiedades que con su yo más profundo. Sin embargo, lo material nunca te acaba llenando lo suficiente, simplemente, es positivo para satisfacer una necesidades. Pero el alma humana, necesita más. Es aquí donde la filosofía oriental transmite unos valores vitales que pueden ayudarte a recobrar el sentido de tu existencia de una forma plena y muy sincera.

Conciencia al Enamoramiento


En la fase inicial del enamoramiento es indispensable tener los pies en el suelo, es decir, no perder de vista la objetividad. Tal vez una historia avance poco a poco, sin embargo, es bueno hacerse varias preguntas. En primer lugar, es indispensable tomar conciencia de quién es el que da. Es decir, es muy diferente tomar la iniciativa a comportarte de una forma mecánica, respondiendo ante un estímulo. ¿Eres tú quien propone los planes o por el contrario, el otro también toma la iniciativa de buscarte?

En ese caso, vas por el buen camino de la reciprocidad. En caso de que seas tú, únicamente, quien está dando, no pasa nada siempre que seas consciente de ello y lo asumas sin frustrarte .

Relax Emocional



Descansar a nivel físico es vital, sin embargo, todavía es más importante aprender a desconectar a nivel emocional de los problemas, de los conflictos, las preocupaciones y, en general, todo aquello que te hace sufrir y que te causa dolor. ¿Cómo descansar a nivel emocional?

En primer lugar, dándote tiempo para ti. Es decir, cultivando tu yo interior, realizando tus aficiones, compartiendo tiempo con tus verdaderos amigos, leyendo un buen libro de autoayuda… Así también trabajas la actitud optimista ante la vida. Por otra parte, el descanso físico y el emocional van unidos en tanto que el ser humano es la unión de cuerpo y mente. Por ello, es indispensable dormir bien, tener una alimentación saludable, realizar ejercicio físico, viajar en vacaciones… Por ello,e. Por ello, es indispensable dormir bien, tener una alimentación saludable, realizar ejercicio físico, viajar en vacaciones… Por ello, es crucial evitar la adicción al trabajo que pretende llenar vacíos personales con la ocupación constante o con el éxito en la profesión. Saber disfrutar del ocio es síntoma de higiene mental y de salud.

El Flautista de Hamelìn


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Hace mucho, muchísimo tiempo, en la próspera ciudad de Hamelín, sucedió algo muy extraño: una mañana, cuando sus gordos y satisfechos habitantes salieron de sus casas, encontraron las calles invadidas por miles de ratones que merodeaban por todas partes, devorando, insaciables, el grano de sus repletos graneros y la comida de sus bien provistas despensas.

Nadie acertaba a comprender la causa de tal invasión, y lo que era aún peor, nadie sabía qué hacer para acabar con tan inquietante plaga.

Por más que pretendían exterminarlos o, al menos, ahuyentarlos, tal parecía que cada vez acudían más y más ratones a la ciudad. Tal era la cantidad de ratones que, día tras día, se adueñaban de las calles y de las casas, que hasta los mismos gatos huían asustados.

Ante la gravedad de la situación, los hombres de la ciudad, que veían peligrar sus riquezas por la voracidad de los ratones, convocaron al Consejo y dijeron: “Daremos cien monedas de oro a quien nos libre de los ratones“.

Al poco se presentó ante ellos un flautista, alto y desgarbado, a quien nadie había visto antes, y les dijo: “La recompensa será mía. Esta noche no quedará ni un sólo ratón en Hamelín”.

Dicho esto, comenzó a pasear por las calles y, mientras paseaba, tocaba con su flauta una maravillosa melodía que encantaba a los ratones, quienes saliendo de sus escondrijos seguían embelesados los pasos del flautista que tocaba incansable su flauta.

Y así, caminando y tocando, los llevó a un lugar muy lejano, tanto que desde allí ni siquiera se veían las murallas de la ciudad.

Por aquel lugar pasaba un caudaloso río donde, al intentar cruzarlo para seguir al flautista, todos los ratones perecieron ahogados.

Los hamelineses, al verse al fin libres de las voraces tropas de ratones, respiraron aliviados. Ya tranquilos y satisfechos, volvieron a sus prósperos negocios, y tan contentos estaban que organizaron una gran fiesta para celebrar el feliz desenlace, comiendo excelentes viandas y bailando hasta muy entrada la noche.

A la mañana siguiente, el flautista se presentó ante el Consejo y reclamó a los hombres de la ciudad las cien monedas de oro prometidas como recompensa. Pero éstos, liberados ya de su problema y cegados por su avaricia, le contestaron: “¡Vete de nuestra ciudad! ¿o acaso crees que te pagaremos tanto oro por tan poca cosa como tocar la flauta?”.

Y dicho esto, los orondos hombres del Consejo de Hamelín le volvieron la espalda profiriendo grandes carcajadas.

Furioso por la avaricia y la ingratitud de los hamelineses, el flautista, al igual que hiciera el día anterior, tocó una dulcísima melodía una y otra vez, insistentemente.

Pero esta vez no eran los ratones quienes le seguían, sino los niños de la ciudad quienes, arrebatados por aquel sonido maravilloso, iban tras los pasos del extraño músico.

Cogidos de la mano y sonrientes, formaban una gran hilera, sorda a los ruegos y gritos de sus padres que en vano, entre sollozos de desesperación, intentaban impedir que siguieran al flautista.

Nada lograron y el flautista se los llevó lejos, muy lejos, tan lejos que nadie supo adónde, y los niños, al igual que los ratones, nunca jamás volvieron.

En la ciudad sólo quedaron sus opulentos habitantes y sus bien repletos graneros y bien provistas despensas, protegidas por sus sólidas murallas y un inmenso manto de silencio y tristeza.

Y esto fue lo que sucedió hace muchos, muchos años, en esta desierta y vacía ciudad de Hamelín, donde, por más que busquéis, nunca encontraréis ni un ratón ni un niño.

FIN

 

¿No recuerdas cuándo te preguntaban qué profesión ibas a escoger en el futuro?


Conozco mucha gente joven que opta por una carrera universitaria sin sentir ningún grado de atracción hacia ella, guiada por los deseos de sus padres o por el estatus o remuneración económica que obtendrían. Otros intentan seguir los pasos de sus antecesores involucrándose en un trabajo familiar del que reniegan todos los días; y lo peor de todo, algunos se consideran tan torpes, miserables e incapaces, que ni siquiera buscan capacitarse, teniendo finalmente que trabajar en cualquier cosa que no les da ningún grado de satisfacción.

Desde niños estamos involucrados con el tema del trabajo ¿No recuerdas cuándo te preguntaban qué profesión ibas a escoger en el futuro?, ¿nunca tuviste un kit de doctor?, ¿una cocina en miniatura? o ¿avioncitos a control remoto?

Podemos ver que para disfrutar del trabajo hay varios factores a tener en cuenta:

  • Escoger aquel oficio que más se acerque a nuestros intereses y habilidades.
  • Tenemos que fluir bien emocionalmente (sentir placer, absorción plena en nuestro trabajo, sentido de pertenencia, pasión armoniosa)
  • Comportarnos de manera asertiva, tener adecuadas relaciones con nuestros compañeros y hacer valer nuestros derechos laborales.
  • Involucrarnos y concentrarnos en nuestro trabajo de manera saludable para evitar el burnout.
  • Emprender tareas acordes a nuestras capacidades. Evitando realizar las cosas de manera automática.
  • Sentirnos orgullosos de lo que hacemos y pensar que realizamos nuestro oficio de la mejor manera posible.

CRISIS SOCIAL


El trabajo de asistente social muestra una labor profundamente vocacional ya que se trata de un trabajo humano en el que hace falta habilidades sociales, empatía, paciencia y autocontrol emocional. En las etapas de crisis económica de un país, la necesidad de asistencia social de la población aumenta como consecuencia del desempleo.

La asistencia social no tiene nada que ver con la caridad sino con la justicia de una sociedad responsable.

SOCIAL ASISTENCIA


La sociedad está formada por personas y cada ser humano es importante a nivel individual. El bienestar de todos depende también del bienestar de cada parte. Las familias velan por el bienestar de sus hijos, sin embargo, existen situaciones concretas de ayuda en las que es la asistencia social la que se encarga de ofrecer recursos a familias que están en situación de ayuda económica o emocional. La asistencia social apoya de forma especial a aquellos colectivos más vulnerables que están en riesgo de exclusión social.

Educar , educar y eliminar la Violencia


Hay violencia cuando alguien actúa de un modo tal que daña a otra persona. Legítimamente una persona puede sentirse agredida cuando otro la golpea, la descalifica o se salta la fila. El daño puede ser físico o moral, puede golpear el cuerpo, afectar las oportunidades de crecimiento o sacudir la autoestima. Hay muchas formas de dañar, y padecer el daño nos irrita sobremanera.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué nos está pasando como sociedad que la agresividad campea? En la raíz de un gesto violento, salvo el caso de enfermedad mental, hay por lo general un autocentramiento muy grande. Para el agresor, él mismo, su necesidad o deseos, son lo único importante y por eso actúa sin considerar lo que provoca en la vida de los demás, o bien no se percata de ello. Por ese motivo, no controla sus impulsos más básicos y da rienda suelta a su conducta agresiva.

Pero también la violencia es respuesta a una violencia anterior. El agresor muchas veces ha sido agredido previamente y entra en un círculo de recibir golpes y devolverlos una y otra vez. En psicología se ha estudiado también cómo, ante la imposibilidad de desahogar la rabia que provoca ser agredido, las personas descargamos violencia contra otro distinto de nuestro agresor para, así, poder compensar.

Creo que en muchas de las reacciones violentas que hemos visto, no hay simple maldad. Ese análisis sería pobre e ingenuo. Creo que esta agresividad es un síntoma, es reacción de personas que han sido muy agredidas, que han sido hondamente vulneradas. Repito, esto no justifica su actuar ni exime de ninguna responsabilidad, pero sin comprender las raíces, difícilmente resolveremos el problema. 

La agresividad nos introduce en un círculo vicioso, donde los agredidos desahogan su frustración contra otros. Ese círculo se puede ir agrandando indefinidamente y sin límites. Ese es el problema de la Ley del Talión, que responde a la violencia con mayor violencia. Esa lógica tiene un pésimo pronóstico, porque nos introduce en el circuito de la venganza. Ese método es tan poco sensato como buscar la paz mediante las armas. Por eso no funciona en su misma lógica interna. Poner más guardias, mayores castigos, mejores alarmas, nada de eso funciona, porque no aborda las causas del asunto.

¿Cómo romper con esto? Creo que la única manera es que alguien decida no responder a la violencia y así deje de transmitirse como una mancha de aceite en el mar. Hace falta gente que esté dispuesta a no responder de la misma manera, a darse el tiempo para educar, que entienda que nada realmente importante se construyó de la noche a la mañana. Necesitamos gente dispuesta a perdonar, porque el perdón enaltece a la humanidad.

Algunos podrán decir que es una utopía, que caí preso de los idealismos. Puede ser, pero prefiero confiar en el ser humano, mantener la esperanza.

Caminar mi Bebé


¿Cómo puedo estimularle?

1. No le obligues. El gateo es tan importante o más que la marcha para su desarrollo psicomotor. Los juegos y actividades que propongas deben incitarle a la marcha, pero sin imposiciones, que salga de su voluntad. Invítale a alcanzar algo, por ejemplo.

2. Estimula su confianza. Su instinto le lleva a levantarse, pero si siente miedo, permanecerá inmóvil, incluso llorará esperando un rescate. Si es así, acude a su lado y ayúdale.

3. Potencia su equilibrio. Procura que tu bebé esté de pie y descalzo. Sin zapatos, su estabilidad es mayor.  Elige un calzado con suela suave para que pueda reconocer la superficie por donde se desplaza, pues es información útil para su equilibrio.

4. Dale seguridad. Colócate frente a él y sostén sus manos tratando de que camine hacia ti. Después, puedes darle sólo una mano y alternarlas para que poco a poco se le quite el miedo a soltarse.

5. Vigílale siempre. Asegúrate siempre de que el lugar por donde camine sea seguro y nunca dejes a tu bebé sin supervisión durante esta etapa para evitar que una caída le frene.

6. No dramatices. Si le ves caerse, acude sonriente y quítale importancia.

7. Ofrécele un apoyo móvil. Un andador, un cajón que pueda arrastrar o la cesta de la ropa pueden servirle como apoyo para andar. Juega con él a transportar muñecos en el cesto, arrastrándolo por la estancia.

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